Alertas y consejos prácticos para el mejor funcionamiento de nuestro cerebro.

El 60 o 70 por ciento de la masa cerebral esta formada por grasa, siendo el omega 3 el mas importante para el funcionamiento cerebral; los ácidos del omega 3 eran consumidos naturalmente por la ingesta de carne, pero antes de la evolución del modernismo actual los animales se alimentaban de pastos, granos e insectos, ricos en proteinas naturales y el omego 3.

La disminución de consumo de omega 3 por reacción al modernismo esta asociado a disfunciones mentales incidentes en la conducta emocional que trajeron como resultados problemas como la agresividad, la depresión e incluso el homicidio.

El bajo consumo de omega 3 hace que se pierda la flexibilidad natural de las neuronas, provocando la rigidez y endurecimiento de estas células, evitando la concentración, la memoria inmediata, la formación de nuevos recuerdos y lo mas peligroso, el recordar.

Estas reacciones provocan que el individuo no pueda aprender ni recordar, por lo tanto van a generar problemas radicales en la conducta emocional. Al no poder aprender, la persona reacciona agresivamente debido a la frustación de no entender lo que sucede y al no poder recordar el individuo no puede contar con la comparación de hechos pasados que da la experiencia, por lo tanto va a confundir los recuerdos dando paso a la ansiedad y depresión.

Para superar la falta de consumo de omega 3 y poder recuperar la flexibilidad necesaria de nuestras celulas cerebrales, recomendamos el consumo de pescados y aceite de linaza.

Otros de los problemas que causa la disfunción del proceso mental y la capacidad de memoria es la falta de consumo de antioxidates que provocan que las grasas cerebrales se deterioren con mayor rapidez.

Para ayudar al cuerpo al desarrollo de antioxidantes recomendamos el consumo de hojas verdes y café pasado a la usansa antigua. En estos dos productos podemos encontrar una buena cantidad de antioxidantes.

Aura y Bioenergía.

El aura humana es la manifestación de la bioenergía, esta energía se percibe por un resplandor que varía según el estado emocional de la persona, su característica es biomagnética esto quiere decir que atrae o repele otras energías similares, a diferencia del magnetismo natural que atrae lo contrario, el biomagnetismo atrae lo semejante.

La alteración del aura ocurre por muchas causas distintas, nuestros propios sentimientos, el dolor, la tristeza, la ira, la falta de autoestima, la culpa , el miedo , la depresión, la muerte de un ser querido  y una lista interminable.

Convivimos con el  estrés, la  negatividad y esto altera el aura, la buena salud no es solo el funcionamiento armonioso del cuerpo físico, es también la armonía del espíritu, mente y cuerpo.

El aura puede ensuciarse, rasgarse, llenarse de larvas astrales,  está expuesta a miles de situaciones que percibe; mentales, emocionales, astrales. Es una envoltura que nos protege y repele cualquier vibración que nos pueda afectar, cuando está limpia nos sentimos poderosos y magnéticos, para esto hay que efectuar una limpieza cuando observemos que estamos faltos de vitalidad, de energía, de compasión, de amor, etc.

Si no recuperamos la energía del aura, podemos vernos afectados con cualquier enfermedad. Las enfermedades se instalan previamente en la capa áurica y con el tiempo hacen su presentación en el cuerpo físico.

Limpiar el aura puede aliviar mucho nuestras molestias, aplacar el cansancio, la fatiga y por supuesto un aura en buen estado atrae todo aquello que deseamos.

Podemos observar por la forma del aura, su color, su expansión y su brillo, la causa de la sintomatología que aqueja a cualquier persona, el 80 por ciento de las enfemedades tienen su inicio en la alteración del aura componiendo así el porcentaje de que el 90 por ciento de las enfermedades empiezan en la mente. Al ser el aura un sistema de protección, es la primera en recibir las influencias negativas convirtiendose en estímulo para generar formas de pensamiento que alteran la conducta emocional, dando inicio a la somatización de nuestros pensamientos generando los malestares, problemas orgánicos y las enfermedades.

Algunos de los síntomas de un aura cargada de suciedad, o rasgada son:

  • Sentirse con fugas de energía y cansancio sin motivo aparente.
  • Mareos frecuentes.
  • Falta de fuerza en las piernas.
  • Mal humor.
  • Dolores de cabeza.
  • Sentirse aturdido.

Así como nosotros aseamos nuestro cuerpo a diario, también debemos limpiar nuestra aura con frecuencia, al estar formada por energía el aura se autoregenera, por lo que su limpieza puede realizarse cada cierto tiempo. Nosotros recomendamos limpiar el aura por lo menos una vez al mes.

Para esto se pueden utilizar óleos específicos que dependen del tipo de energía que tiene cada persona, para este fin se realiza un análisis del tipo de bioenergía que opera en la persona y así poder determinar el tipo de óleo y la combinación específica para mantener limpia el aura.

Por otro lado es común que el aura este contaminada y causando cierta disfunción fisiológica, por lo que recomendamos que efectúen un diagnóstico áurico y la energetización de la misma sometiéndose a  una exposición de energía electromagnética.

Esta acción va a solucionar cualquier tipo de malestar y enfermedad que esté en proceso y reestructurar la regeneración celular  natural del cuerpo.

Para este fin y cualquier tipo de información, por favor contáctenos. Estaremos encantados de resolver sus preguntas y compartir sus inquietudes.

El arte de fusionar la ciencia con el misticismo.

Biogenere es la unidad consolidada por la igualdad de sus miembros, la amalgama que los solidifica es el amor a la magia y la fe en la Inmaculada Concepción.

Todos sus miembros, desde el postulante hasta el fundador, consideran a Biogenere como una forma de vida, donde todos pueden ser escuchados y encontrar respuestas a sus preguntas en los miembros con mayor conocimiento y experiencia.

Biogenere cree firmemente que el ser humano fue creado para ser feliz, el creador nos otorgó el instrumento más poderoso que existe, con el cual podemos conseguir lo que deseamos, aun si cometemos un error con consecuencias serias podemos rectificarlo. Ese instrumento nos puede acercar a Dios, pero también nos puede hundir en el infierno mas horrible.

Ese instrumento es el cerebro, el cual rige y comanda toda acción y reacción del cuerpo humano, cuando un estímulo llega a él a través de cualquier órgano sensor, el cerebro analiza el estímulo y decide la reacción del cuerpo, el comportamiento cognitivo esta influenciado por las vivencias del individuo, esto quiere decir  que los estímulos se van a enfrentar con un bagaje de temores, frustraciones y complejos que van a ocasionar una repercusión negativa en la reacción, ocasionando una disfunción orgánica o enfermedad.

Lo que sucede es que de toda la masa cerebral solo utilizamos entre el 9 y 9.5 por ciento y casi el total de nuestra masa cerebral es considerada zona muerta.

En Biogenere creemos que en la zona muerta del cerebro se encuentran las neuronas que almacenan información proveniente del subconsciente, vidas pasadas e información genética, si el ser humano pudiera acceder a la información albergada en la zona muerta, la concepción del estímulo seria diferente y podríamos regenerar cualquier parte del cuerpo. Investigaciones realizadas a nivel subconsciente, nos enseña que el sistema inmunológico del cuerpo es una reacción instintiva que se pone en acción ante cualquier estimulo de peligro o la percepción de que cualquier cuerpo extraño ingresó al organismo.

Así mismo, existe en nuestro organismo el sistema automático de regeneración, este sistema es el que permite regenerar cualquier órgano o miembro del cuerpo, pero el desarrollo cultural y la información equivocada hizo que poco a poco la facultad de este sistema se atrofiara y fuera perdiendo rango de influencia, hasta convertirse en una simple reacción instintiva de supervivencia, con la capacidad de regenerar algunos órganos internos y heridas que no tengan una connotación psicológica, esto quiere decir que si alguna parte del cuerpo se ve afectada y no es percibida concientemente por la persona, se activa instintivamente el sistema de regeneración y la parte afectada se cura, pero si la persona piensa que la parte afectada es por acción de un mal predeterminado, enfermedad o simplemente no puede ser sanado, el cerebro activa la información almacenada en la parte usada del cerebro y bloquea la activación del sistema de regeneración.